Las comunidades andinas del Perú enfrentan profundas desigualdades sociales y económicas. En Ayacucho, al 2020, el 47,4 % de la población vivía en pobreza y el 12,7 % en pobreza extrema.
La pandemia del COVID-19 agravó esta situación, incrementando la pobreza y forzando el retorno de miles de jóvenes a sus comunidades rurales, interrumpiendo sus procesos educativos y laborales. A ello se suma el acelerado cambio climático, que debilita la agricultura y la seguridad de vida en el territorio.
Frente a este escenario, el proyecto impulsa la participación comunal ambiental y genera oportunidades de formación e inserción comunitaria para jóvenes quechuas, fortaleciendo el arraigo, la vida digna y la continuidad cultural.
La intervención se desarrolló entre junio 2022 y septiembre 2025, implementando un modelo de 3 ejes estratégicos:


Infraestructura hídrica:
Gestión comunitaria mediante SCALL.

Liderazgo:
Fortalecimiento de la incidencia política juvenil.

Sostenibilidad económica:
Desarrollo de emprendimientos juveniles y comunales que aprovechan el agua recuperada para potenciar el territorio y la cultura local.

Uno de los logros más contundentes del proyecto fue la construcción de infraestructura hídrica comunitaria, liderada por juventudes extensionistas:


Mediante un convenio interinstitucional, ABA y la Municipalidad Distrital de Chiara vienen criando lagunas en el distrito.

En el componente económico-productivo, los resultados superaron lo planificado:

Este resultado confirma que la juventud no solo se forma, sino que se convierte en agente de cambio económico, generando ingresos en territorios históricamente excluidos de oportunidades.

Perfil del emprendedor juvenil comunitario
Joven quechua, mujer u hombre, con arraigo territorial y formación como extensionista comunitario, que impulsa emprendimientos sostenibles vinculados al cuidado del agua, la biodiversidad y el patrimonio cultural. Sus iniciativas generan ingresos locales, fortalecen la economía comunal y contribuyen a la resiliencia del territorio, reduciendo la migración forzada juvenil.

Uno de los logros más emblemáticos del proyecto es el emprendimiento turístico comunal Ruqruqa, articulado a jóvenes, autoridades comunales y operadores turísticos. El proyecto cuenta con instrumentos clave como el PDT distrital y comunal, inventarios y registro de recursos turísticos y patrimonios culturales en MINCETUR.

Desde su apertura oficial en octubre de 2024, Ruqruqa ha recibido más de 21 000 visitantes, generando por primera vez ingresos económicos sostenidos para la comunidad, donde antes no existía actividad turística.
Este caso demuestra la viabilidad económica del modelo, el retorno rápido de la inversión en infraestructura y el alto potencial de escalamiento del turismo comunitario como política de desarrollo local.






















































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